Alfonsina Silvestri, integrante del Observatorio "Ahora Que Sí Nos Ven", advirtió sobre el impacto del recorte en políticas públicas y el aumento de casos en contextos de crisis.
La situación de la violencia de género en Argentina atraviesa un momento crítico, marcado por estadísticas que no dan tregua y un panorama institucional debilitado. Según los datos relevados por el Observatorio "Ahora Que Sí Nos Ven", en lo que va del año se han contabilizado 57 femicidios directos, 6 vinculados y 2 instigaciones al suicidio. Estas cifras se traducen en una frecuencia desgarradora: ocurre un femicidio cada 33 horas y un intento cada 25.
Alfonsina Silvestri, referente del organismo, analizó con preocupación el escenario actual y remarcó la vulnerabilidad en la que se encuentran mujeres y diversidades. "Venimos teniendo, por lo menos durante lo que va del año, datos muy alarmantes y preocupantes. Estamos en un contexto donde hay un vaciamiento de las políticas públicas, ajuste y discursos negacionistas", explicó.
Fallas en el sistema de protección
Uno de los puntos más sensibles del informe radica en la desprotección de aquellas personas que sí acudieron a las instituciones. El 18% de las víctimas fatales ya había realizado denuncias previas, lo que pone bajo la lupa el accionar de la Policía y el Poder Judicial.
"Hubo mujeres y diversidades que hicieron todo, pidieron ayuda, denunciaron. Incluso un número importante tenía medidas vigentes, como restricción o botón antipánico, y el Estado ahí falló", señaló Silvestri. Para la especialista, no se trata solo del Poder Ejecutivo, sino de una estructura que incluye a la Justicia y a las fuerzas de seguridad: "Estamos viviendo un momento nunca visto en cuanto a desprotección estatal".
El hogar: el lugar más peligroso
El informe ratifica una tendencia histórica que desmitifica la inseguridad en la vía pública como principal riesgo para las mujeres. Más del 50% de los agresores han sido parejas o exparejas de las víctimas.
Al respecto, Alfonsina Silvestri detalló que "el lugar más peligroso sigue siendo el hogar propio o la casa compartida. Estas situaciones tienen un vínculo muy estrecho y conocido por parte de la víctima". Además, hizo hincapié en las consecuencias sociales de estos crímenes, mencionando a las infancias que quedan huérfanas y envueltas en situaciones traumáticas.
El rol de la educación y el subregistro mediático
A pesar del desmantelamiento mencionado por la referente, recordó que la línea 144 sigue funcionando para asesoramiento en todo el país, aunque bajo condiciones de presupuesto acotado que obligan a las provincias y localidades a sostener dispositivos territoriales con recursos propios.
Por otro lado, Silvestri vinculó la problemática con la necesidad de formación desde edades tempranas. Mencionó el reciente caso en Rufino, Santa Fe —localidad donde se originó el movimiento Ni Una Menos hace 11 años—, donde una adolescente fue asesinada por su novio: "Es una tarea ver cómo estamos educando a los varones. Es fundamental seguir exigiendo el cumplimiento de la ESI (Educación Sexual Integral) para instalar que el amor no mata ni aísla".
Finalmente, advirtió sobre un posible subregistro de casos debido a cambios en la agenda de los medios de comunicación. "Los medios no están informando ni teniendo en agenda estos casos. Sabemos que hay muchos más, sobre todo travesticidios y transfemicidios que no salen en las noticias. Hay un retroceso que también repercute a nivel mediático", concluyó.