El acuerdo entre Washington y Pekín se finaliza después de que la propietaria de la plataforma, la china ByteDance, haya vendido la mayoría de su participación a un grupo de inversores, que poseerán más del 80%.
Estados Unidos y China han firmado un acuerdo de compra por el que el control de las operaciones de TikTok en EE.UU. se transfiere a manos a un grupo de inversores que cuentan con el apoyo del presidente Donald Trump.
Así explicaron la transacción este jueves fuentes del ejecutivo de Washington. El pacto llega justo antes de la última fecha límite impuesta por el gobierno estadounidense y que había sido extendida en varias ocasiones. Esta plataforma de vídeos cortos cuenta con más de 200 millones de suscriptores en este país, cifra que la convierte en la base de usuarios y creadores más grande en EEUU.
De esta manera concluyen seis años de culebrón legal en el que el Congreso llegó a prohibir la plataforma, atrapados en la politiquería entre superpotencias (Trump y su homónimo Xi Jinping abordaron el asunto en sus conversaciones) y que incluso condujo a un fundido en negro de esa red social durante 14 horas, hace casi un año.
TikTok informó, tras el anuncio de la Casa Blanca, que su empresa matriz, la china ByteDance, había vendido su participación mayoritaria en las operaciones estadounidenses de la aplicación a un grupo de inversores no chinos.
Entre los nuevos inversores consta el gigante Oracle del multimillonario Larry Ellison, que persigue crear un gran grupo mediático; MGX, una firma inversora de los Emiratos Árabes; o Silver Lake, otra firma de inversiones con base en California. La lista incorpora también la entidad de inversión personal de Michael Dell, el empresario etrá de la compañía Dell Technologies, y otras firmas.
Este conglomerado poseerá algo más del 80% de la nueva corporación, mientras que ByteDande mantendrá un 19,9% en las operaciones, según la información facilitada por TikTok. El acuerdo tiene como objetivo romper los lazos de esta plataforma con China debido a la preocupación por la seguridad nacional porque se forjó la la sospecha de que Pekín la utilizaba como herramienta de espionaje o de manipulación de los usuarios en EE.UU.
El acuerdo resuelve cuestiones existenciales sobre el futuro de esta red social. La aplicación, con una incesante alimentación de vídeos, apoyos políticos (fue una gran herramienta electoral para Trump y eso le ha salvado), conspiraciones o tutoriales sobre todo lo imaginable, debería haber dejado de funcionar en el mercado estadounidense si no se escindía de ByteDance.
Durante esta disputa que se remonta al 2019, universidades, ramas del ejército de Estados Unidos, la mayoría de los legisladores en la Cámara de Representantes y dos presidentes (antes de salvarla, Trump abrió la guerra) han intentado bloquear o cerrar esta plataforma. Hasta el Tribunal Supremo dio luz verde. A todo esto se unió la pugna entre las dos principales economías mundiales por la supremacía tecnológica e industrial.
Pero los influencers, movilizados por la aplicación para su rescate, cortejaron a los políticos y montaron numerosas protestas para salvar sus creaciones y las cuentas de sus seguidores. Muchos veían peligrar su fuente de ingresos. Ahora pueden respirar aliviados.
TikTok sostuvo que ha nombrado a siete personas para otros tantos puestos en la junta de directivos reclutados entre los nuevos inversores. “La empresa conjunta, de propiedad mayoritariamente estadounidense, operará bajo salvaguardas definidas que garantizan la seguridad nacional mediante protecciones de datos exhaustivas, seguridad de algoritmos, moderación de contenido y garantías de software para usuarios estadounidenses”, añadió el comunicado de la red social.
Sin embargo, el Financial Times (FT) recalcó que el acuerdo concede a ByteDance el control directo de las principales líneas de negocio de la aplicación en EE.UU., incluidos el comercio electrónico, la publicidad y el marketing.
Este medio también indicó que muchos de los trabajadores de Tiktok en este país podrán permanecer en las áreas bajo control de la matriz china. “El acuerdo mantiene vivo el mercado estadounidense de TikTok y deja a ByteDance con buena parte de los beneficios”, explicó una fuente al FT.
Bajo ese prisma, los críticos argumentaron que la estructura final del pacto de Trump, si bien ofrece retornos fáciles para los inversores estadounidenses e introduce algunas protecciones para los datos de los usuarios, parece no abordar completamente las preocupaciones de seguridad nacional.